Diario de una mamá viajera (por trabajo)

Domingo:

Preparamos la maleta. Como es un viaje corto de 5 días, no hay mucho que meter. Me acuerdo de tengo que llevar el sacaleches, no sé si será una de las últimas veces que lo use, hace varios meses que no viajo sola. Lo empaco para sacarme la leche y evitar estar congestionada, y para tratar de mantener la producción para el regreso. Es lo más valioso que llevo, así que irá en mi maleta de mano, con el resto de mi ropa. Mi peque todavía no se da cuenta que no estaré con él en los siguientes días. Que no lo veré dormir, que no lo oleré en las noches, que no podrá tomar su tetita. Me invade un sentimiento de pena y culpabilidad, pero sé que es parte de ser profesional y que se lo contaré de grande, para que apoye también a su mujer cuando tenga hijos. Lola es la única que se da cuenta, sólo atina a maullar y a enroscar su cola entre mis piernas. Aprovecho para jugar con él lo más que puedo, para darle mi pecho si él lo quiere, para besarlo y abrazarlo como si ese cariño pudiera quedar impregnado en su ropa, en su carita y en sus manos. Ya de noche me voy a dormir con él, le doy un beso y sólo espero que la semana se pase rápido.

Lunes:

Como siempre, mi peque me levanta desde que ve la luz de sol entrar por un lado de la cortina. Toma mi pecho y yo lo miro y lo abrazo con ternura. En una hora un taxi me llevará al aeropuerto para irme sólo unos días. Igual me quedo tranquila, se queda en buenas manos y con mucho amor, para que no le falte cuando yo no esté. Me despido como todos los días de trabajo, con un beso en la frente y un abrazo. Menos mal que no ha llorado como otras veces.

Subo al taxi, y en el camino, una lágrima cae por mi mejilla, pero lo mejor es concentrarme en lo que tengo que hacer. Comenzó una semana intensa y retadora, y estoy dispuesta a dar lo mejor de mí. También me acuerdo que ya en dos semanas es el cumple de mi peque y que me quedan por hacer varias cosas más. ¡Qué rápido pasó otro año!

Martes:

Foto real de mi extracción de leche, cada mañana como cada noche

Continúo sacándome la leche antes de dormir y en la mañana. Es increíble que siga produciendo leche ya casi dos años desde que nació mi peque. Cada vez que lo hago pienso mucho en él y en cuanto extraño darle su tetita. Miro en mi celular sus fotos y a pesar de la distancia, me logran sacar una sonrisa el recordar cada momento que generó cada una de lsa fotos. Me preocupa cómo la estará pasando sin mi, pero por lo que me cuentan, increíblemente no la pasa mal. Creo que todavía es tan chiquito que ni me extraña, ja. Es triste para mi, pero no lo es para él. Al menos no sé si es totalmente consciente que su mamá no ha regresado de trabajar. Igual me parece bien que al menos unas horas de su día las pase en el nido, jugando, divirtiéndose.

Agradezco muchísimo a la tecnología. ¡Amo mi celular! Ahora es posible vernos todos los días gracias a las videollamadas. Un gran avance de sólo recibir fotos y escuchar su respiración y una que otra palabra por el teléfono.

Jueves:

Finalmente la semana ya se acaba, y el retorno está muy cercano. Gracias a Dios toda la semana fue muy productiva y mi enano si bien sigue un poco malito, no la está pasando mal. Es más, ¡creo que no me extraña mucho! No dejo de pensar en cómo lo encontraré, cómo me recibirá. Me provoca ir a comprarle algo para llevarle, sin embargo, no quisiera que cada vez que me ausente llenarla de algo material en cada retorno. Igual no me aguanto, y le compro algo, pero para su cumpleaños que ya es muy pronto. No se lo enseñaré cuando regrese, y será un buen motivo para decirle cuando llegue el día de darle su regalo, que estuve pensando mucho en él durante mi viaje y que le compré algo para su día especial.

Viernes:

La imagen puede contener: texto
Buena lectura que me acompañó todo mi viaje

¡Al fin! De regreso a casa. Si bien me siento más fresca y descansada, ya que sólo me dediqué al trabajo de oficina y no a las responsabilidades de mamá, trato de no sentirme culpable de haber tenido un tiempo para mí, confiando en que mi chiquitito se quedó en buenas manos. Ahora de vuelta a abrazarlo, besarlo, jugar con él, y mi pendiente más importante: preparar todo para su cumple. Espero no morir en el intento, jaja. Pero ese será otro capítulo en mi historia de mamá.

Soy Mamá Hoy, llena de emociones.

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