Me duele, pero tengo esperanza

Las últimas circunstancias me han hecho reflexionar sobre los valores que quiero rescatar para ser cada vez mejor persona y los que quisiera inculcar en mi hijo. Creo que nada en la vida te prepara para perder todo lo que has podido comprar con tanto esfuerzo: tus cosas, tu negocio o fuente de ingresos, el lugar que llamas hogar. Todo se puede ir en un cerrar de ojos, y de verdad hay mucho que agradecer solo por el hecho de poder sobrevivir un embate de la naturaleza como los que sólo en las últimas semanas hemos venido viendo en todos los medios.

He aprendido que:

  • El corazón humano es tan grande, que ha logrado unir todo tipo de esfuerzos en lograr juntar tantas donaciones para nuestros hermanos. No ha importado estatus social, edad, género, ni partido político. Todos nos hemos unido para poder ayudar a los que lo han perdido todo.
  • Ya no sólo hay que pensar en el ser humano. Los desastres naturales golpean también a las mascotas, animales de granja, animales que no tienen un hogar. Y lo que quiero enseñarle a mi hijo es que ellos también sufren y que hay personas que también piensan en ellos y ayudan con medicinas, con atención veterinaria, con comida para ellos, con darles un techo y tal vez un hogar mediante la adopción.
  • La unión hace la fuerza, literalmente, he visto y me ha impactado ver a voluntarios de todas las edades, ayudando con la organización de las donaciones, a través de varias campañas en las redes sociales, no sólo de empresas, sino también de grupos de amigos, familias.
  • Me ha emocionado el trabajo de la policía y de los rescatistas, sin importarles el estar arriesgando sus propias vidas, han podido salvar personas atrapadas entre las turbias aguas y fuertes caudales, y no sólo de personas, sino también de animales. Hay héroes anónimos que también he visto rescatar sin importarles el hecho de poder ser tragados por las aguas de perritos, cerditos y otros atrapados a su suerte.
  • La unión de las empresas por aportar su granito de arena, no sólo con sus donaciones, sino dejando de lado sus propios intereses económicos, decidieron apostar por proporcionar ayuda a los damnificados.

Se lo explico con plastilinaFoto: Se lo explico con plastilina (Facebook)

Lo que estoy segura que podemos aprender y tratar de cambiar ante estas situaciones:

  • La especulación de precios en distintos lugares. Nadie es ajeno a que en estos tiempos de necesidad, algunos negocios y comerciantes trataron de tomar ventaja, subiendo los precios a niveles estratosféricos, como es el caso del limón, y del agua. Tengo amigos que pagaron casi 1000 soles en compra de agua para sus cisternas.
  • El egoísmo, fue increíble ver que mientras la gente afectada por inundaciones y habiéndolo perdido todo, hubo mucha que vació literalmente las góndolas de gua en los supermercados, a pesar de contar con ese recurso. No puedo negar que a mi también me entró el mismo temor, pero más me indignó ver que la misma agua era vendida afuera de los supermercados a precios mayores.
  • El robo, personalmente viví por parte de un vecino el robo de agua para sus intereses personales (su construcción), pero además, todos hemos sido testigos de que ante la desesperación, hubieron personas que decidieron atentar contra la integridad de los hidrantes, representando esto un riesgo en caso hubiera habido algún incendio cercano.
  • No podía creer que a pesar que la gente afectada se trató de poner en buen recaudo, hayan existido delincuentes pululando entre las pocas cosas que todavía tenían para robarles. Esto me hizo preguntarme dónde quedó nuestro rol de padres para inculcar los valores y el respeto por los bienes de los demás.
  • No medir el peligro, acaso no hemos visto que ante los huaicos no habían varios tomándose selfies. ¿De verdad creían que vale más un like en Facebook que su vida o la vida del resto? Qué insensibilidad ante el dolor de los demás.
  • El cinismo de no reconocer que no se hicieron bien las cosas y no se tomaron medidas de prevención. Sin palabras.
  • Creo que lo más importante y que no hemos estado analizando es que en parte toda esta destrucción y tanta gente afectada fue consecuencia de la falta de respeto y cuidado de nuestra naturaleza, si pudieron ver en los videos de trabajo sobre la Atarjea, la basura es lo que más sacan estos trabajadores. Desde que tengo uso de memoria he visto al río Rimac lleno de basura y desmonte. Tampoco es desconocido que muchos, ante la necesidad de tener un terreno o un techo, construyeron sus casas en las laderas de los ríos o sobre las quebradas. La deforestación de los cerros también nos ha jugado en contra. ¿De verdad queremos seguir haciéndonos daño?

 

Brunito, hijo mío, si alguna vez lees esto, quiero que sepas que en estos momentos tan difíciles, es cuando en realidad se ve la calidad de personas que tenemos a nuestro alrededor, y que siempre debemos pensar no sólo en nosotros sino en los demás, respetando también la vida de los otros seres vivos porque también tienen sentimientos. Los momentos difíciles sacan lo mejor y lo peor de todos, pero también nos regalan oportunidades de aprender. Aprender que todo (bueno ni malo) no dura para siempre, que más que lo material, vale más la vida, y lo más importante, que debemos respetar y entender a la naturaleza y cuidarla y protegerla.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s