Lola y Yo (Parte 1)

Me acuerdo cuando salí embarazada de mi pequeño B. En ese tiempo tenía a Lola, mi gata. Ni bien le conté a mi familia, alguien me preguntó qué haría con ella, por el tema de la Toxoplasmosis. Nunca pensé en deshacerme de mi pequeña gatita que siempre había estado conmigo prácticamente desde que la adopté luego que mi tía rescatara a los cachorros de una gata callejera de Miraflores. La considero mi “princesa” y mi hijita.

Buscando respuestas a mis dudas, sabía que mi ginecólogo era la persona más objetiva para poderme aconsejar. La verdad es que esa fue una de las miles de preguntas que le llevé a mi doctor la primera cita en que estaba embarazada (llevé una lista impresa de todo lo que quería consultarle). Sorprendentemente, el doctor tuvo mucha paciencia para responder todo, y en dicha pregunta esbozando una sonrisa, me dijo pues que “la cuide mucho y que no tenía que deshacerme de ella”.

No sólo me dijo lo que quería escuchar, jaja. Sino que igual me dio algunas recomendaciones sobre la higiene y limpieza que no eran nada difíciles de cumplir. Tenía igual la suerte que Lola, desde que la tuve, era una mascota que no salía de la casa, era esterilizada y tenía todas sus vacunas en regla, por lo que los riesgos de contaminación eran mucho menores.

Lola.jpg

La verdad es que la toxoplasmosis puede ser adquirida por cualquier persona tenga o no tenga gatos. De acuerdo a información de expertos, las infecciones por esta enfermedad se dan por comer carne cruda o mal cocida, consumo de frutas y verduras contaminadas, y por beber agua también contaminada. Los gatos podrían contagiarse por el consumo de carne infectada de roedores o aves y el riesgo está en que al eliminar el parásito en las heces, la persona que limpia sus heces podría adquirirla.

Dentro de toda la información que recogí, también leí varios casos de mujeres que decidieron no tener más a sus gatos. Tristemente, no muchos aceptan adoptar gatos adultos, así que varios pueden terminar abandonados, más que nada por desconocimiento y temores infundados.

Igual si tienen mascotas (no solamente gatos), estas son algunas recomendaciones que proporciona el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC) (https://www.cdc.gov/pregnancy/spanish/infections-toxo.html) :

  • Que otra persona sana limpie el arenero, pero si no es posible, usar guantes descartables y luego lavarse bien las manos. La idea es no tener contacto con las heces.
  • Luego de tener contacto con carne, verduras o frutas secas, siempre larvarse las manos.
  • Evitar consumir carnes crudas, tienen que estar bien cocidas.
  • Igualmente, consumir frutas y verduras peladas.
  • Lavar bien el menaje y los utensilios empleados para preparar los alimentos.
  • Consumir agua hervida, embotellada o tratada.

Como pueden ver, son recomendaciones sencillas de seguir y que no generan tanto esfuerzo para las futuras mamis. Así que a estar informados y evitar más abandonos de estos pobres animalitos, que ninguna culpa tienen, ni ningún peligro representan, siempre y cuando los tengamos bien chequeados con el veterinario y mantengamos todas las medidas de higiene.

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