Mi lactancia

Este post es el primero que escribo y tiene mucha importancia para mi porque soy una de las pocas mujeres en mi familia que dio de lactar. Mi mamá era muy jovencita (20 años) cuando dio a luz, y no tuvo la guía de mi abuela ni mi bisabuela para poder aprender a amamantar. Cuando le pregunté me dijo que con mucho esfuerzo mi papá consiguió leche maternizada (más conocida como fórmula) porque “no tenía leche”. No me malinterpreten, no juzgo a nadie que haya decidido dar fórmula. Creo que todos los padres quieren lo mejor para sus hijos y no creo que se hayan equivocado. Sin embargo, luego de analizar, creo que dicha situación se dio en particular porque no había tanta información en ese tiempo, ni asesoras de la Liga de la Leche, jaja.

Bueno, en mi caso, desde que supe que estaba embarazada, empecé a preguntarme si también tendría leche. Inclusive desestimé la inversión de comprar un buen sacaleches cuando al 4to mes de embarazo tuve la oportunidad de ir a EEUU a visitar a mis padres. Me parecían demasiado caros y un gasto que podría no justificarse si “no tenía leche” y había que invertir más bien en comprar fórmula. Sin embargo, decidí investigar e informarme en los diferentes grupos de Facebook, internet, hasta me metí a ver videos en YouTube sobre cómo “poner al bebé” para que agarre todo el pezón. Una amiga hasta me proporcionó los datos de una asesora de lactancia que la ayudó muchísimo con su primer parto. Para mi suerte, encontré un par de grupos de internet que fueron muy informativos, además de que había muchas dudas de las propias mamás respondidas por asesoras certificadas de lactancia, hasta consultoras internacionales sobre lactancia materna (Alba Padró de Consultas Alba Lactancia, si algún día me lees, soy tu hincha). Era un grupo español que promovía la lactancia y que ayuda a mamás de todo el mundo de manera desinteresada y gratuita.

De igual manera llegué al grupo de la Liga de la Leche de Perú. Por falta de tiempo, pues estaba guardando la mayor cantidad de días para mi licencia post, no pude asistir a ninguna reunión antes de dar a luz, pero su información era buena.

Y bueno, hasta que casi cumpliendo 39 semanas calculadas de embarazo, di a luz. La verdad, tuve poco contacto mamá-bebé al momento de nacer, además que terminé agotadísima. La primera noche, me trajeron a B para que le de pecho, recuerdo que estaba helado el pobre y se veía cansado, intenté que cogiera una y otra vez, pero nada. Su papá me decía que no lo forzara, que seguro no quería. La enfermera me dijo que no me preocupara que le darían una onzita de fórmula y que descansara. Al día siguiente, me lo trajeron temprano, me senté con mi bebito en la silla del cuarto, y vino la enfermera a enseñarme sobre cómo darle pecho. Yo ya tenía toda la teoría, ahora la cosa era la práctica. Y qué creen? Me puse cómoda, lo vi a mi chiquitito mirarme con sus ojitos y le ofrecí, y tomó por primera vez el calostro. Me sentí campeona! Hasta la enfermera me dijo que ya estaba lista. De ahí no paré hasta el día de hoy.

Les soy sincera. No todo es color de rosa. Los primeros días fueron difíciles. Principalmente cuando sucedió la “bajada” de la leche. Sentí que iba a explotar. Mi mayor temor era una mastitis por las bolas que tenía. Pero la naturaleza es sabia, el cuerpo se regula a la demanda. Igual al inicio si el agarre no es bueno, he escuchado de grietas. Tuve suerte que B hizo los agarres correctos. En algún momento lloré. Si. Porque además de hormonal, estamos inseguras. Me preguntaba por qué lloraba o si se quedaba con hambre. Aprendí mucho de las consultoras de Alba Lactancia y de las mismas experiencias de la comunidad. Eran las famosas “Crisis de lactancia”. Las pasamos casi todas. Pero tenía que regresar a trabajar luego de la licencia de casi 90 días. Un mes antes, decidí comprar un extractor de leche. Y tampoco era fácil! Cuál de todos? Eran carísimos y habían pocas marcas. Y si no funcionaba? Me decidí por el Phillips Avent manual. Después de todo, si no funcionaba al menos no me arrepentiría del gasto. Compré bolsas de leche para congelar. De nuevo comencé a leer experiencias y a aprender. De a pocos empecé a armar mi banco de leche. Ni mi abuelita creía en mi, jaja. Y empecé de onza en onza. Y así todas las veces que daba de lactar, con un brazo sostenía a B. y con el otro hacía trabajar al extractor.

Pasó el mes, y ahora a trabajar. Mi jefa (lo máximo) se encargó que hubieran preparado un ambiente para poderme extraer. No cumplíamos el mínimo de mujeres en edad fértil en la oficina para que invirtieran en un lactario. En fin, con el ambiente listo. Un nuevo reto: demoraba mucho en extraerme la leche en la oficina y nunca era igual. Sentía que no salía nada. Siempre me decía que si el plan no funcionaba, al menos existía la fórmula. Sin embargo, quería con toda mi alma darle mi leche, mis nutrientes, mis defensas, mi todo a mi bebé. Terca como soy, compré un extractor eléctrico Evenflo simple. No puedo decir que me fue mal, pero sentía que me arrancaban los pezones jaja. Fui muy afortunada que mi mamá me pudiera traer un extractor de USA. Escogí uno de precio intermedio pero de excelentes comentarios. Escogí el Spectra S2, una marca koreana, no muy cara y de verdad, considero que salvó mi lactancia. Y así, hasta el año, me saqué leche para B en la oficina. El extractor también permitió que pudiera traerle la leche a B en mis viajes (con toda la logística de cadena de frío que implica), y también mantener la lactancia. No era ninguna vaca lechera, a veces me sacaba 1 oz de cada una pero a mi me bastaba saber que no se me iría la leche. Inclusive ahora lo sigo usando en los viajes.

Quería compartirles mi historia, porque he aprendido mucho con esta experiencia, he aprendido que si se quiere si se puede, que no estás sola, que hay muchas mamás primerizas y otras no tantas que pueden pasar lo mismo que tú. Que la crianza de los hijos no debe ser solitaria, es rico tener la experiencia de la comunidad en general (grupos de lactancia, asesoras de la Liga de la leche, foros, amigas que hayan pasado por lo mismo).Y también he aprendido a ser tolerante, a respetar cada decisión al respecto. Mi lema es si la mamá es feliz, el bebé también estará feliz. Y esto porque así le des pecho o biberón, lo más lindo es ver la carita de tu bebé recibiendo todo tu amor. Además de esto, quiero recalcar que lo logré a pesar que escuchaba por ahí los famosos “tu leche es agua” o “mejor es la comida que la leche”. Lean al pediatra Carlos Gonzales, la leche cambia de composición a medida que crece el bebé porque se adapta a sus necesidades. No por algo la FAO recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y a hasta el año con alimentación complementaria, además de recomendar la lactancia hasta los dos años. Otras fuentes indican hasta que ambos, la madre y el hijo, así lo deseen. Bueno ese es otro tema que tocaré en un posterior post.

Buenas noches, espero les haya gustado. Y más que todo, que les haya servido.

2 comentarios en “Mi lactancia

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